
A veces prefiero no leer poesía, sobre todo la que no me gusta, la simple y caramlesca. Pero recurro a ella, a la buena, para entenderme un poco en un estado de ánimo particular, de sosiego.
La poesía es sensual y también elemental, así como lo era Marilyn Monroe
Marilyn: símbolo sexual, ferozmente atacada cuando en México algún artista se le ocurrió pintarla como la virgen, amiga de Truman Capote, casada con Arthur Miller. él un intelectual, ella seductoramente estulta y supongo que mala lectora, aunque aquí aparece leyendo nada menos que a James Joyce, claro. Hoy sería una abuela, como Raquel Welsh, Briggete Bardot, Sofía Loren o cualquiera de las rumberas del cine mexicano.
Encontré una antología de Ernesto Cardenal - poeta - me gustó esa defensa de esa indefensa que es Marilyn Monroe, siempre imitada y jamás igualada. De la cual destaco el fragmento que más me gusto, el inical.
Oración por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monore
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido
matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial