Continuando con la idea del post anterior me doy cuenta de la influencia de la mitología en la mente del hombre, en sus historias se transfiguran los sueños colectivos y sus imágenes fantásticas. La figura demoníaca que ahora conocemos, tiene que ver con los sátiros, seres bestiales y humanizados que participaban en el culto a Dyonisios, sus orgías, fastos y el gusto al vino (las bacanales romanas). Según antropólogos, mitólogos y demás investigadores, los sátiros pertenecieron a una raza que fue opuesta a los hombres y en particular al homo sapiens. Y su bestialidad tiene que ver con deseos desenfrenados, satisfechos a través de la fuerza y la pasión.
Copio este texto de la Historia sexual de la humanidad, Eugen Relgis:
Disponiendo de abundante alimentación, - los sátiros - eran constantemente acicateados por el instinto sexual. Cuando encontraban una hembra, se abalanzaban sobre ella. Siendo por su naturaleza menos sensuales (que los hombres), las hembras, ninfas, se cuidaban de la brutalidad de los sátiros. Se ocultaban en la selva espesa, en las cavernas, cuando oían los gritos de los machos. Éstos las acechaban en los manantiales, se subían a los árboles para verlas venir y las perseguían hasta alcanzarlas por las trenzas revoloteantes. La posesión era bestial; igual que en la mayor parte de los mamíferos, el macho saltaba sobre la espalda de la hembra, la mordía y la ensangrentaba. Algunas veces la ninfa sabía morder mejor; pero frecuentemente retumbaba en los viejos bosques la risa gruesa y estúpida del sátiro satisfecho.
Recuerdo también algunas imágenes de la revista Husteler vista en mi adolescencia, que bien podrían ilustrar la escena anterior. Esos seres son mitológicos, aunque el relato en si es bueno, los sátiros no existen o ¿si?

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