Para verte como yo quería había que empezar por cerrar los ojos.
Julio Cortázar
La seducción empieza por la mirada. Lo que cautiva son, más que los ojos, la forma en como ven.
Una entrega al otro. Especialmente en los momentos de éxtasis, tienen que ver con la mirada que se pierde y la energía que se fuga, como el amor y el placer.
A veces basta un guiño de ojo, para caer en la más profunda de las ensoñaciones de la vida real: el amor que se hace desde el cuerpo.
Así me encontré con este fragmento que comparto:
"Sólo al borde del acto sexual, cuando han caído ya los principales obstáculos, se vuelve lánguida la mirada y favorece la actitud de abandono: los ojos permanecen justo lo bastante abiertos como para sugerir un acto que los haga cerrarse en beneficio del goce interior, situado al nivel de los órganos sexuales. El guiño es la forma socializada y nabal de esta invitación al acto sexual por medio de la mirada. En el guiño, lo mismo que en las formas más vívidas y expresivas de la seducción, los ojos tratan de expresar que uno esta dispuesto a prescindir de todo acto defensivo u ofensivo, y para ello la mirad se desvanece, se relaja, dispuesta a renunciar a su función habitual". Mmmm...
El texto es de un libro escaso y se llama La formación del vínculo sexual.

2 comenta y disfruta:
Hola!
Me ha encantado encontrarte en este mar de letras...
Gracias y espero continuen tus vistas.
Saludos
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