
De Las mil y una noches se han hecho miles de versiones, recreando las historias de Simbad y Aladino, enfocándose más en el exotismo, la aventura y casi nada en el erotismo. La únicas versiones completas, en español, de esos cuentos existe en unas tres versiones una es la de Aguilar, el resto son recopilaciones precensuradas e incompletas.
Estos relatos son nacidos del adulterio y el amor herido. Scherezada, relatora de historias de magia, es también la mujer amante que seduce a través de sus cuentos a un soberano de corazón destrozado y de fogoza y cruel venganza.
Mujeres que convierten a sus amantes en bestias, en monos y perros. Adúlteras que engañan a sus genios, hombres que después de refocilarse entre mujeres acaban cargando el peso de sus desgracias, ciegos y menesterosos que vivieron entre lujo y lujuria.
Y de esas historias se desprende el perfume de las palabras y pasajes haitos de erotismo:
"Y Alischar por toda respuesta se echó encima de ella, n como el león sobre la ovjea, y reconociendo el camino, metió el palo del pastor en el saco de provisiones y echó adelante sin importarle lo estrecho del sendero. Y llegando al término del camino, permaneció largo tiempo tieso y rígido, como portero de aquella puerta e imán de aquel mihrab. Y ella, por su parte, no se separaba ni un dedo de él, y con él se alzaba, y se arrodillaba y rodaba, y se erguía y jadeaba, siguiendo el movimiento. Y el amor respondía el amor, y a un arrebato un segundo arrebato, y diversas caricias y distintos juegos".
Y así pasan las noches, entre desvelos, palabras y caricias de una joya del erotismo y la literatura árabe y mundial.
Buenas y mil y una noches.
Estos relatos son nacidos del adulterio y el amor herido. Scherezada, relatora de historias de magia, es también la mujer amante que seduce a través de sus cuentos a un soberano de corazón destrozado y de fogoza y cruel venganza.
Mujeres que convierten a sus amantes en bestias, en monos y perros. Adúlteras que engañan a sus genios, hombres que después de refocilarse entre mujeres acaban cargando el peso de sus desgracias, ciegos y menesterosos que vivieron entre lujo y lujuria.
Y de esas historias se desprende el perfume de las palabras y pasajes haitos de erotismo:
"Y Alischar por toda respuesta se echó encima de ella, n como el león sobre la ovjea, y reconociendo el camino, metió el palo del pastor en el saco de provisiones y echó adelante sin importarle lo estrecho del sendero. Y llegando al término del camino, permaneció largo tiempo tieso y rígido, como portero de aquella puerta e imán de aquel mihrab. Y ella, por su parte, no se separaba ni un dedo de él, y con él se alzaba, y se arrodillaba y rodaba, y se erguía y jadeaba, siguiendo el movimiento. Y el amor respondía el amor, y a un arrebato un segundo arrebato, y diversas caricias y distintos juegos".
Y así pasan las noches, entre desvelos, palabras y caricias de una joya del erotismo y la literatura árabe y mundial.
Buenas y mil y una noches.

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