
¿Lo bello puede ser vulgar? Al hablar de algo tan delicado como los traseros, pudoroso nombre para las nalgas, un músculo propicio para el deseo y la vuluptuosidad, son pocos que en la literatura (seria, por no decir pomposa) se refieren a la anatomía y en particular a las nalgas. A veces tan bien vistas, pero tan mal oídas.
Nadie más sublime y vulgar que Francisco de Quevedo en la poesía y en la prosa. Un maestro del lengua y sus usos. Y es que de sus anécdotas se pueden contar miles. Me parece que la mejor definición poética del amor es de él. Gran observador, veamos como define a las nalgas:
"Dicese trasero por que lleva como sirvientes a todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sonre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta, que lleva tras de sí la boca que lo nombra. Y así ha sido quien le ha puesto nombre tan gravísimo y latino, llamandolo antífonas o nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos tancalilo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más hallado es que se ha de decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está."
Creo que está es una de las formas más perfectas de la naturaleza, se puede pasar mucho tiempo observando las curvas sublimes de un par de nalgas.

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