
Al parecer no hay nada tan purificador como el fuego, aunque para algunos otros el fuego es símbolo de las pasiones bajas (¿hay pasiones altas?). Como conseguir la unión entre los seres si no es a través del fuego. El fuego es también símbolo de la pasión desenfrenada.
He estado revisando un libro, muy extraño por cierto, de Bachelard. Se lama "Psicoanálisis del fuego". Me gustó este pasaje que cito a continuación:
"La técnica, o mejor aún, la filosofía del fuego en la alquimia está dominada por orto lado, por las especificaciones sexuales muy netas. Un autor anónimo escribía a finales del siglo XVII: "hay tres clases de fuego: el natural, el antinatural y el fuego contra natura. El natural es el fuego masculino, el principal agente, pero para lograrlo es preciso que el Artista emplee todos su cuidado y todo su estudio, pues tan delicado es en los metales y está tan concentrado en ellos, pues sin un trabajo obstinado es imposible ponerlo en acción. El fuego innatural es el fuego femenino, el disolvente universal, que alimenta los cuerpos y cubre con sus alas la desnudez de la Naturaleza, y no es menos trabajoso de obtener que el precedente. Este fuego aparece bajo la forma de humo blanco y ocurre con frecuencia que se desvanece bajo esta forma por negligencia de los Artistas. Es casi inaprensible aunque , por sublimación física aparezca corporal y resplandeciente. El fuego contra natura es aquel que corrompe los cuerpos y el primero en poseer la potencia de disolver lo que la naturaleza había unido fuertemente..."
Así que fundirse en un abrazo, puede ser también tomado como una frase literal. Somos el fuego que no consume y nos consume, interminablemente en esto que es el amor.

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