jueves 12 de marzo de 2009

LA ESCLAVITUD AMOROSA



El amor no es democrático. Casi siempre alguno dentro de la pareja sede la voluntad para poder sobrevivir, es decir para que la relación pueda sobrevivir. Aunque claro sobrevivir significa también una forma de muerte lenta. Uno de los temas que me parece apasionante en la historia de las relaciones, es el que se establecía en el amor cortés. Y es así como expongo aquí un fragmento de Octavio Paz, que escribió en La Llama Doble un notable ensayo.

" El obstáculo y la trasgresión están íntimamente asociados a otro elemento también doble: el dominio y la sumisión, En su origen, como ya dije, el arquetipo de la relación amorosa fue la relación señorial: los vínculos que unían al vasallo con el señor fueron el modelo del amor cortés. Sin embargo, la transposición de las relaciones reales de dominación a la esferas del amor fue algo más que una traducción o una reproducción el vasallo estaba ligado al señor por una una obligación que comenzaba con el nacimiento mismo y cuya manifestación simbólica era el homenaje de la pleitesía. La relación de soberanía y dependencia era recíproca y natural; quiero decir, no era el objeto de un convenio explícito y en que interviniese la voluntad, sino la consecuencia de una doble fatalidad: la del nacimiento y la de la ley del suelo donde se nació. En cambio, la relación amorosa se aunada en una ficción: el código de la cortesía. Al copiar la relación entre el señor y el vasallo, la enamorada transforma la fatalidad de la sangre y el suelo en libre elección: el enamorado escoge, voluntariamente, a su señora y, al escogerla, elige también su servidumbre. El código del amor cortés contiene, además, otra trasgresión de la moral señorial; la dama de alta alcurnia olvida, voluntariamente, su rango y cede su soberanía”.

0 comenta y disfruta: