lunes 9 de marzo de 2009

Moviendo las caderas



Se dice en términos psicoanalíticos que el baile es un paliativo para liberar el deseo sexual y su respectivo goce. El cuerpo tiene también sus necesidades, que no se encuentran ancladas a la razón, sino que van más allá, para ser precisos al lecho. Un par de ejemplos de baliarinas será apropiadopara ilustrar lo que quiero decir. Entre ellos el testimonio de la revolucionadora de la danza, primero, Isadora Duncan:


Yo también me se turbada , me daba vueltas la cabeza y me invadía el irrsesitible deseo de abrazarle más estrechamente, hasta que una noche, perdiendo todo dominio de sí mismo y como enfurecido, me llevó al sofa. Espantada, extasiada y luego gritando de dolor, fui iniciada en el gesto del amor. Confieso que mis primeras impresiones fueron un espantoso temor y un dolor atroz, somo si me hubiesen arrancado varios dientes a la vez; pero la gran piedad que me inispiraba el sufrimiento que el mismo parecía experimentar, me impidió huir de lo que en un principio no fue sino una mutiliación y una tortura.


Bueno, ahora que tal esto que confirma algunas sospechas:

Bailiarina apasionada, cerraba los ojos mientras danzaba para abandonarme por completo a ese placer... Al bailar, expresaba una suerte de exhibicionismo, por que la sensualidad podía maás que el pudor. Durante el primer año, bailé apasionadamente. Me gustba dormir y dormía mucho, y me masturbaba todos los días, a veces durante una hora... Con frecuencia me masturbaba hasta que , empapada de sudor, incapaz de proseguir a causa de la fatiga me quedaba dormida... Ardía y hubira aceptado a cualquiera que hubiese deseado apaciguarme. No buscaba al individuo sino al hombre.

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